A la hora de proteger inmuebles contra el robo rige la siguiente regla fundamental: La protección mecánica básica está por encima de los sistemas de alarma electrónicos.
Sólo una buena barrera mecánica representa para el ladrón una importante pérdida de tiempo y una fuerte resistencia. Así pues, los sistemas electrónicos sólo pueden complementar a la protección mecánica, pero nunca reemplazarla.
Nuestros cristales antirrobo de seguridad procuran la máxima protección mecánica contra la intrusión y de este modo son especialmente idóneos para el acristalado de casas particulares y de inmuebles especialmente sujetos a riesgos, como galerías de arte, museos, bancos, embajadas y joyerías.